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2013: se acabó lo que se daba

No están ordenadas por importancia, solo agrupadas por bien y mal ¿El balance general? Un año difícil pero interesante y mejor que el 2012. Aunque eso tampoco lo tenía muy difícil.

Cosas malas del 2013

  • La situación político-social que vive este país y los impresentables que nos gobiernan.
  • Las condiciones laborales de los que tenemos trabajo(s).
  • La cuota de autónomos, la burocracia en general.
  • La epilepsia maldita: vete, que nadie te llamó.
  • El éxodo generalizado de amigos y amigas fuera de este país: Skype como nuevo bar de moda.
  • Los quebraderos de cabeza provocados por las anteriormente mencionadas malas condiciones laborales, papeleos y problemas de autoridad (ajenos) mal gestionados. La incompetencia y el ser un lameculos como garantía de éxito.
  • Gallardón y sus colegas.
  • Los problemas de salud familiares, el paso del tiempo.
Adiós 2013

Adiós 2013

Cosas buenas del 2013

  • Ser profesora y aprobar a todos mis alumnos y alumnas.
  • Laboralmente, conseguir objetivos como publicar en medios como SModa, Barcelonés o Playground.
  • La casa del Raval y su terraza, en donde tan bien lo hemos pasado.
  • El viaje a Roma.
  • Las visitas a Madrid, a Asturias, a Extremadura.
  • Volver a tener bici de nuevo (¡Gracias Ainhoa!)
  • Teo, su mamá y su papá. A happy family!
  • Los reencuentros con amigos y amigas que se han sucedido por los diferentes puntos de la geografía española. Lejos pero cerca.
  • Las noches, los vermús y todos los momentos compartidos con amigos en Barcelona. Menos mal que resistís con nosotros.
  • La familia.
  • Y Javi, por supuesto. Y todo lo que aprendimos.

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Otoño bien y mal

otoño barcelones

Ya es otoño de manera oficial y respaldada por el calendario, pese a la ola de calor que mantiene el perlado de sudor intacto en las frentes de los y las que la sufrimos. Como todo en la vida, el cambio de estación trae sus cosas buenas y sus cosas malas, que se enumeran a continuación:

Bien

-Las castañas y el olor con el que impregnan las calles

-La vuelta a la actividad cultural, bastante muerta durante el verano: nuevas temporadas de series, conciertos, lanzamientos de libros y demás chucherías para alimentar nuestros cerebros, siempre necesarias.

-La añorada manga larga y los vaqueros, relegados al fondo del armario durante el periodo estival, que vuelven a salir a la luz.

-Los platos de cuchara, que podían suponer la muerte instantánea en agosto y que, por fin, vuelven a la mesa. Las lentejas molan, comida de viejas power.

-Las escapadas planeadas antes de que llegue la locura navideña que nos llevarán al hotel en Madrid en formato salón de colegas en el que se celebrará la convención anual de reencuentro de Diputació 167. Ganas mil.

-La manta para tapar los pies mientras se disfrutan de las novedades culturales mencionadas anteriormente. El sofá y la persona unidos en hermandad, la sublimación del confort.

Mal

-La progresiva resta de horas de luz que afecta inevitablemente al estado de ánimo de cualquiera en su sano juicio y que no haya nacido en algún país nórdico (y esté acostumbrado a ello prácticamente por genética). Que a las 6 de la tarde casi sea de noche es un bajón.

-El puñetero cambio de armario de temporada que nunca llego hacer y que tiene como consecuencia que mis bikinis sean compañeros de estantería de los jerseys de lana.

-Lavar el edredón nórdico para poder volver a usarlo o la odisea de la modernidad.

-Los marrones de curro que van alcanzando dimensiones monstruosas según se acerca el fin de año.

-El fin del reinado de la terraza como pieza principal del hogar.

-El frío que acabará llegando y sus consecuentes resfriados. La puñetera lluvia y sus consecuentes paraguas, instrumentos diabólicamente incómodos y molestos.

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Fin del verano: bien y mal

Empezamos a decir adiós con la manita al verano 2013 aunque oficialmente aún quede casi un mes para la entrada del otoño y  todavía podamos disfrutar de la tregua del veranillo de san no se qué que viene en septiembre. Pero esto se acaba y significa tanto cosas buenas como malas. Helas aquí:

Buenas

-El fin de la combinación letal de calor y humedad.
-La desaparición de los mosquitos, especialmente salvajes este año. Y de todos los bichos amantes del calor, en general.
-Librarse de esa sensación constante de estar desperdiciando la vida por quedarse vegetando en el sofá en lugar de estar en la playa, haciendo una barbacoa o cualquier otra cosa divertida que no apetece nada hacer.
-Los viajes que nos esperan a finales de septiembre (bueno, el viaje, pero siempre se pueden programar más).
-La vuelta de las series: nuevas temporadas, os espero con ansias.
-Que cargar con una chaqueta en el bolso por fin tenga sentido: por las noches refresca.
-Dejar de leer/escuchar “veranito”, “playita”, “heladito” y esas ñoñerías mononeuronales.

Malas

-El final de la playa y de los baños. La playa mola, de verdad que sí.
-Volver a tener frío. Lo dice alguien que por debajo de los 20 grados tiene frío (y con más de 26 se asa, sensibilidad a la meteorología ¿Qué pasa?)
-La lluvia cuando no estás tirada en tu sofá vegetando y tienes que salir a hacer algo. Punto extra de mal rollo si llevas gafas y entras en algún sitio: automáticamente te conviertes en la pringada de las gafas empañadas que no ve nada. Epic Fail.
-Que se vaya a acabar el buen tiempo ahora que tenemos bicicleta (gracias a Ainhoa Rebolledo, generosidad hecha persona). Menos mal que vivimos en Barcelona y no en Oviedo.
-La vuelta de vacaciones de los políticos. Que se vayan a la mierda y nos dejen en paz de una vez. Nadie os echó de menos, pandilla de zoquetes.

moonrise gif

 

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