Autombombo animado II

Una nueva entrega de esta no-sección en la que enlazo a cosas que he ido publicando por ahí últimamente y, de paso, pongo gifs animados, que son lo más. Suficiente para un domingo de otoño.

gif-smoking-the-virgin-suicides-Favim.com-373357

SModa

Más moda y menos postureo

Ni vermú ni gin tonic: ahora lo que se bebe es mezcal

De vírgenes suicidas a icono generacional

Mi mamá escribe un blog ¿y la tuya?

Por qué nunca nos cansaremos del tropicalismo

Reivindicando el ojo femenino tras la cámara

pequeño pony

Soviet

Tres hombres en una barca

Tricot

eye

 

Vanidad

Moda en libros: Cómo ser mujer

Moda en libros: La figura de Coco Chanel

Moda en libros: El mundo según Karl

Moda en libros: autobiografía de Diana Vreeland

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo publicado en

Roma pese a todo (I)

romaNos fuimos de vacaciones y, como siempre, fueron demasiado cortas y nos dejaron más cansados de lo que estábamos al irnos (es lo que tiene el querer ver todo lo posible de un sitio en cuatro días, que pateas como un descosido y te dejas los pies hechos un Cristo). Este año el destino escogido fue Roma por un cúmulo de razones entre las que destacaron el precio de los vuelos, mi amor por Woody Allen y Enric González a la par y que nos habían comentado que por allí se comía una pizza bastante aceptable, lo que nunca hay que subestimar.

Roma es una ciudad impresionante de bonita y con un punto caótico y desdejado que la hace más atractiva aún si cabe. Pero os voy a contar un secreto: allí no viven romanos, sólo hay turistas. Por no haber no hay ni ladrones o, al menos, estos no ejercen su profesión con el orgullo y ornamento con el que se trabaja el hurto en la ciudad condal, dónde solo nos falta aplaudirle al que nos ha dado el tirón al bolso en media calle y gritarle “¡Artista!”. En Roma no. Allí solo hay grupos de personas que siguen a otra que se erige como guía ostentando algún objeto -un paraguas plegable, una banderita- que le identifica como tal y que va relatando las maravillas artísticas que decoran la ciudad en el idioma que toque. Entre ellos se cuela de vez en cuando algún vendedor ambulante de sorpresas en forma de muñeco de goma, abanico o botella de agua y algún camarero, policía o cualquier otro trabajador de ese centro comercial que un día fue una ciudad. Pensaba que en Barcelona ya habíamos llegado al límite entre la realidad y la marca y esto ya había dejado de ser una urbe habitable pero en Roma comprobé que aún nos queda un poco para perder del todo la perspectiva.

Afortunadamente no somos gente con mucho dinero (el mentar a la suerte haciendo referencia a la escasez de recursos puede llevar a equívocos pero de verdad lo pienso) y eso hace que el contacto con la realidad no se pierda del todo. Si hubiésemos sido una pareja adinerada de las que se hospedan en hoteles con estrellas y minibar podríamos haber vuelto a casa pensando que todo en Roma es “ideal, Cuca”.  Pero claro, nuestro alojamiento fue una pensión cercana a la estación de autobuses regentada por una búlgara simpatiquísima y recién llegada de los años 80 en una especie de viaje espacio-temporal, que nos brindó algunas de las mejores anécdotas del viaje (que contaré en un siguiente post, junto con las otras que no tienen desperdicio). Ella y la gente del barrio nos recordaron que no todo eran manteles de cuadros y lenguas lamiendo helados artesanales. Y menos mal, porque la sensación de caminar constantemente por un centro comercial al aire libre da mucho miedo.

Las que también abundan por las calles de las ciudad son las monjas. Es normal, al fin y al cabo allí tienen su hot spot, su parque de atracciones católico. Hay tantas que si te esfuerzas un poco puedes oler por las calles ese característico aroma entre lo rancio y lo guardado mucho tiempo en un sitio cerrado que las identifica. Suelen ir de dos en dos, animadas como colegialas (están cerca del chico-paloma-entidad que les gusta), con sus zapatones planos y sus hábitos del color que le toque a su congregación, cuchicheando cada vez más rápido según te acercas a El Vaticano. El lugar en cuestión merecería también un capítulo aparte pero mi anticlericalismo es de sobra conocido por todos y todas, así que me lo voy a saltar. Sólo un apunte: la campaña que están haciendo para que Francisco sea considerado “El Papa Colega” es al mismo tiempo pueril e inquietante, como si hubiese salido de la mente de Kevin Smith.

Y poco más. Seguramente más adelante cuente las cosas divertidas y extravagantes del viaje, pero de momento y en resumen: nos gustó mucho la ciudad aunque sea invivible, la Fontana de Trevi impresiona pese a todo y comimos tanta pizza que hasta, por lo menos, un par de días no queremos ni olerla.

3 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Fin del verano: bien y mal

Empezamos a decir adiós con la manita al verano 2013 aunque oficialmente aún quede casi un mes para la entrada del otoño y  todavía podamos disfrutar de la tregua del veranillo de san no se qué que viene en septiembre. Pero esto se acaba y significa tanto cosas buenas como malas. Helas aquí:

Buenas

-El fin de la combinación letal de calor y humedad.
-La desaparición de los mosquitos, especialmente salvajes este año. Y de todos los bichos amantes del calor, en general.
-Librarse de esa sensación constante de estar desperdiciando la vida por quedarse vegetando en el sofá en lugar de estar en la playa, haciendo una barbacoa o cualquier otra cosa divertida que no apetece nada hacer.
-Los viajes que nos esperan a finales de septiembre (bueno, el viaje, pero siempre se pueden programar más).
-La vuelta de las series: nuevas temporadas, os espero con ansias.
-Que cargar con una chaqueta en el bolso por fin tenga sentido: por las noches refresca.
-Dejar de leer/escuchar “veranito”, “playita”, “heladito” y esas ñoñerías mononeuronales.

Malas

-El final de la playa y de los baños. La playa mola, de verdad que sí.
-Volver a tener frío. Lo dice alguien que por debajo de los 20 grados tiene frío (y con más de 26 se asa, sensibilidad a la meteorología ¿Qué pasa?)
-La lluvia cuando no estás tirada en tu sofá vegetando y tienes que salir a hacer algo. Punto extra de mal rollo si llevas gafas y entras en algún sitio: automáticamente te conviertes en la pringada de las gafas empañadas que no ve nada. Epic Fail.
-Que se vaya a acabar el buen tiempo ahora que tenemos bicicleta (gracias a Ainhoa Rebolledo, generosidad hecha persona). Menos mal que vivimos en Barcelona y no en Oviedo.
-La vuelta de vacaciones de los políticos. Que se vayan a la mierda y nos dejen en paz de una vez. Nadie os echó de menos, pandilla de zoquetes.

moonrise gif

 

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Calamares gigantes y otras chucherías

cantabricoIgual es porque empecé en eso que antes se llamaba periodismo en la sección de local de un periódico regional, pero la cuestión es que me sigue fascinando la información que se genera en los veranos españoles (desgracias a parte)  y especialmente en la mía, claro, que para eso soy de allí.

Supongo que cada ciudadano pensará lo mismo de su lugar natal, pero para mi Asturias es una gran fábrica de producción de noticias veraniegas que son una golosina laboral. Las páginas de los periódicos de mi región esconden algunas frases tan magistrales como “Esta siempre fue muy de amar a Dios y joder al prójimo”, hechos que parecen escenas descartadas de alguna película de Berlanga y divertimentos varios cuyo objetivo principal no era precisamente ese pero al final salió así.

Como periodista hubiese disfrutado de manera imponderable el cubrir las noticias que el lector se encontrará a continuación, que no tienen desperdicio.

Con el agua al cuello. Los hechos fueron los siguientes: un grupo de chavales entierra al gordo de la pandilla  (según el redactor “un veinteañero muy corpulento”) en la arena de la playa sin tener en cuenta que las mareas en el Cantábrico son muy pronunciadas, tanto cuando están bajas como cuando están altas. Cuando terminan de enterrar al pobre chaval, el agua ya estaba llegándole literalmente al cuello y cunde el pánico. Teniendo en cuenta el tono de voz que se utiliza en Asturias, que suele llegar al grado de grito pelao, la que se debió de montar en la playa debió de ser fina. Al final entre bañistas y salvamento sacaron al enterrado que (mi parte favorita de la noticia): “extenuado, se tiró en la arena (duna arriba, no fuera a ser)”. El mongolito de oro del mes se concedió, sin dilaciones, a la pandilla de la genial idea.

Ojo de cristal perdido. Otro hit veraniego: una bañista foránea pierde su ojo de cristal mientras se baña en una playa de Luanco (el oleaje del Cantábrico es lo que tiene). Por supuesto, se vuelve a liar la de dios porque el ojo no aparece y al final el tema llega al puesto de salvamento que dice por megafonía: “Se ha perdido un ojo de cristal de color marrón, si alguien lo encuentra que lo deje en el puesto de salvamento”. Atentos al detalle de especificar el color,  no fuese alguien a confundirse de ojo, como muy acertadamente señaló mi padre: “Que ni que por la playa hubiese ojos de cristal de todos los colores por ahí tirados”. Afortunadamente al bajar la marea, un bañista encontró el ojo y para que a nadie le quepa ninguna duda, en el periódico decidieron ilustrar la noticia con una foto del propio ojo de cristal de iris marrón, para que nadie se fuese a pensar que era uno que tenían por la redacción.

Calamar de 80 kilos. Esta no es tan divertida, pero lo de los calamares gigantes me llama mucho la atención, sobre todo después de saber que en litoral asturiano hay una especie de sima de profundidad desconocida en la que viven bichos como los calamares gigantes y otras especies misteriosas que hacen que mi imaginación se dispare. Y además, protagonizan una canción de Montañas, grupo preferidísimo y con el que cerramos este informativo.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Tira que yo recojo

Barcelona es, por la forma en la que los vecinos se desprenden de la basura, como un gran mercadillo en el que el precio que se paga es la habilidad de cada un@ para dar con los tesoros que por un breve espacio de tiempo viven en la calle. La mayoría de las cosas que se tiran nunca llegan a manos del servicio de recogida de basuras y generalmente acaban teniendo una nueva vida al lado de un afortunado vecino que encontró sus necesidades cubiertas mientras paseaba por la calle.

librosLos trastos de otras personas han amueblado muchos de los pisos en los que he vivido en esta ciudad, las lecturas desechadas de vecinos desconocidos han animado mis tardes en el sofá (posiblemente recogido de la calle) y la ropa de mujeres con las que comparto talla pero no cafés han dado nueva vida a mi armario. En concreto, recuerdo perfectamente el 30 de mayo de hace dos años, cuando al volver para casa dimos con tres bolsas enormes llenas de prendas de ropa que parecían escogidas para mi: vestidos, camisetas y pantalones de una chica que según parecía se estaba mudando a otro país o a un piso sin armarios y dejó las prendas que ya no quería en su portal para darme una sorpresa por mi cumpleaños.

Este hecho también da pie a situaciones bastante cómicas como aquella vez que movimos un sofá desde la esquina de Casanova con Diputació hasta el Gótico usando dos monopatines y la paciencia del pobre John que se comió aquel pedazo de marrón con escaleras sin ascensor incluidas. O la vez que vaciamos aquel piso y en la calle unos espontáneos decidieron volver a montar nuestro salón con los sofás, la mesa del café y las lámparas para tomarse unas birras en plena calle Llibretería.

Nunca he vivido ni paseado por una ciudad en la que se encuentren tantas cosas por la calle como en Barcelona y es una de las cosas que más me gusta de ella. Filosofía de la reutilización sin zarandajas y gracias a la cual ayer me volví a casa con Reencuentro de Fred Ulhlman (Tusquets editores) y Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite (Siruela) debajo del brazo y sin más coste que la ligera capa de polvo que les tuve que quitar de la portada.

Y sin que tenga nada que ver, una lista de reproducción que se ha publicado hoy en Soviet Magazine y que se titula Ellas lo traen.

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

El verano que sí, el verano que no

Cosas que sí

  • El concierto de Devendra Banhart del próximo martes en Barcelona
  • La semana y pico que pasaré en Asturias a mediados de agosto
  • Conocer a Teo, el nuevo ser querido nacido recientemente
  • Los días en la playa, sin decidir nada más que si te das un baño o sales esa noche
  • El calor
  • La pila de libros que descansa en mi mesita esperando a ser leídos

Cosas que no

  • Que Devendra Banhart no se haya dejado entrevistar
  • Que en realidad no vaya a tener vacaciones, ni aunque sea una semana en un hotel de Málaga
  • Que los días de playa se reduzcan al fin de semana y el resto sea todo currar y penar (para más explicaciones, el vídeo que encontrarán al final explica el sentimiento bastante bien)
  • El calor
  • La falta de series a las que engancharme por culpa del parón veraniego.

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Autobombo animado

Esta no es más que una recopilación de cosas que he ido publicando por ahí y que a lo mejor resultan interesantes para el lector o lectora pero, básicamente, es autobombo en forma de links. Y algún gif animado también, que nunca están de más.

joan

Crónicas de lo acontecido en la pasarela 080 Barcelona Fashion para Vanidad:

Lo que el público no ve

-Jornada de eclecticismo

Tercera jornada

-Colorinchis a lo loco

-Mango presenta sus cositas

make sense

SModa:

Mercadillos por Europa: hay vida más allá de Portobello

Guía de tiendas de gafas de sol online

Vuelve el afro

Soviet Magazine:

“Los millones”, de Santiago Lorenzo

“Manu”, de Manuel Jabois

tumblr_lz94dkDkvV1r484rso1_500

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized