Calamares gigantes y otras chucherías

cantabricoIgual es porque empecé en eso que antes se llamaba periodismo en la sección de local de un periódico regional, pero la cuestión es que me sigue fascinando la información que se genera en los veranos españoles (desgracias a parte)  y especialmente en la mía, claro, que para eso soy de allí.

Supongo que cada ciudadano pensará lo mismo de su lugar natal, pero para mi Asturias es una gran fábrica de producción de noticias veraniegas que son una golosina laboral. Las páginas de los periódicos de mi región esconden algunas frases tan magistrales como “Esta siempre fue muy de amar a Dios y joder al prójimo”, hechos que parecen escenas descartadas de alguna película de Berlanga y divertimentos varios cuyo objetivo principal no era precisamente ese pero al final salió así.

Como periodista hubiese disfrutado de manera imponderable el cubrir las noticias que el lector se encontrará a continuación, que no tienen desperdicio.

Con el agua al cuello. Los hechos fueron los siguientes: un grupo de chavales entierra al gordo de la pandilla  (según el redactor “un veinteañero muy corpulento”) en la arena de la playa sin tener en cuenta que las mareas en el Cantábrico son muy pronunciadas, tanto cuando están bajas como cuando están altas. Cuando terminan de enterrar al pobre chaval, el agua ya estaba llegándole literalmente al cuello y cunde el pánico. Teniendo en cuenta el tono de voz que se utiliza en Asturias, que suele llegar al grado de grito pelao, la que se debió de montar en la playa debió de ser fina. Al final entre bañistas y salvamento sacaron al enterrado que (mi parte favorita de la noticia): “extenuado, se tiró en la arena (duna arriba, no fuera a ser)”. El mongolito de oro del mes se concedió, sin dilaciones, a la pandilla de la genial idea.

Ojo de cristal perdido. Otro hit veraniego: una bañista foránea pierde su ojo de cristal mientras se baña en una playa de Luanco (el oleaje del Cantábrico es lo que tiene). Por supuesto, se vuelve a liar la de dios porque el ojo no aparece y al final el tema llega al puesto de salvamento que dice por megafonía: “Se ha perdido un ojo de cristal de color marrón, si alguien lo encuentra que lo deje en el puesto de salvamento”. Atentos al detalle de especificar el color,  no fuese alguien a confundirse de ojo, como muy acertadamente señaló mi padre: “Que ni que por la playa hubiese ojos de cristal de todos los colores por ahí tirados”. Afortunadamente al bajar la marea, un bañista encontró el ojo y para que a nadie le quepa ninguna duda, en el periódico decidieron ilustrar la noticia con una foto del propio ojo de cristal de iris marrón, para que nadie se fuese a pensar que era uno que tenían por la redacción.

Calamar de 80 kilos. Esta no es tan divertida, pero lo de los calamares gigantes me llama mucho la atención, sobre todo después de saber que en litoral asturiano hay una especie de sima de profundidad desconocida en la que viven bichos como los calamares gigantes y otras especies misteriosas que hacen que mi imaginación se dispare. Y además, protagonizan una canción de Montañas, grupo preferidísimo y con el que cerramos este informativo.

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