El año que no tuvimos verano

invocando al veranoSería muy fuerte que de verdad este año no hubiese verano. Que recortasen los sueldos, la sanidad, la educación, los derechos sociales, las ayudas a la dependencia, las aspiraciones personales, los días de vacaciones, las becas, las pagas extra o las libertades era entendible, porque los que nos gobiernan son así y están en contra de todas esas cosas anteriormente mencionadas pero es que ni al villano más malvado jamás imaginado se le habría ocurrido acabar con el verano. Quizás con la humanidad completa, sí, pero con el verano no, porque eso no se le hace a nadie.

Ni los que odian sudar o tienen que trabajar los meses estivales o se aburren en la playa o detestan bañarse en la piscina o duermen mal con el calor o prefieren el otoño le hacen ascos a sentarse un momento al sol, cerrando los ojos y pasando de todo durante un rato, sintiendo como la cara se enrojece un poco y pensando que a lo mejor les sale una peca. El verano es más que el periodo de tres meses comprendido entre la primavera y el otoño: el verano es un concepto, generalmente ligado a los buenos momentos, la diversión, las bicicletas y la felicidad. Y hasta eso se han atrevido a quitarnos, a dónde van a llegar.

Y tampoco es que mi verano se presente demasiado atractivo en lo que al ocio se refiere. Mucho me temo que mis viajes de este año se van a limitar al fin de semana que pasamos en Mallorca hace ya semanas y a los sofás de mis amigos expatriados por Europa si es que consigo encontrar vuelos baratos. Ahorraré para ir a Asturias ahora que viajar dentro del país se ha convertido en un lujo para ricos que ni siquiera hacen uso del transporte colectivo porque tienen jets privados y ya. El resto del tiempo me lo pasaré trabajando, comprobando las previsiones meteorológicas y clavando cuchillos en la tierra para que no llueva, que mi amigo F. me ha dicho que a los aztecas les iba muy bien (y las pruebas que hemos hecho en las macetas de la terraza han sido bastante satisfactorias, la verdad).

Seguro que al final acabamos descubriendo que el tema de que no haya verano es una estratagema del gobierno para recordemos al 2013 por eso y no porque fue el año en el que la realidad tal y como la conocíamos se fue al carajo. Seguro.

 

 

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