La crisis de los 30

drinkMe queda exactamente un mes para abandonar la veintena y entrar en los treinta, así tal cual, de manera inexorable y sin que pueda hacer nada para evitarlo. No soy muy de crisis marcadas por la sociedad -soy más de montarme las mías propias y perder los nervios a lo almodovariano cuando a mi me parece conveniente- aunque hace un par de años vi como el paso de los 29 a los 30 afectaba más de lo previsto a mi compañero vital y nunca se sabe, igual me pasa lo mismo.

Supongo que el cambio no será muy notable y que por comenzar una nueva década el gobierno no va a decidir otorgarme un sueldo vitalicio de 2.000 euros al mes, ni me van a llamar de The New York Times para que sea su corresponsal cultural en España ni me va a tocar la lotería (básicamente porque no juego) ni de pronto voy a ser más guapa, más lista o mi vida va a tener un brillo especial. Más bien me temo que seguiré siendo la joven (pero ya no tanto, que tienes 30, tía) precaria  de futuro incierto y poca paciencia que soy ahora y que, sin más, de pronto tendré 30 tacos y mi vida no se parecerá nada a lo que pensaba que sería cuando tenía 10 años.

Tal y como está la economía, en concreto y en general, tampoco me espero demasiados fastos de celebraciones ni demasiados regalos espectaculares (soy una chica sencilla, me conformo con poco), aunque si alguien se arranca y me quiere obsequiar con algo, aquí van algunas ideas:

-Un par de entradas para el concierto de celebración de los 15 años del disco “Una semana en el motor de un autobús” de Los Planetas, preferido de servidora desde que tenía, precisamente, 15 años. Digo un par para que mi compañero se venga también, si no, no quiero ir. Por pedir…

-Un viaje con vuelos y hoteles incluidos a cualquier parte del mundo, aunque Islandia, San Francisco, Australia, Nueva Zelanda o Japón son algunos destinos que no me importaría conocer. Así, por dar ideas.

-El sueldo vitalicio de 2.000 euros al mes, que os comentaba antes. No me digáis que no es buena idea.

-La abolición de la monarquía, la dimisión del gobierno en pleno, el abandono del capitalismo y la adopción de un nuevo sistema justo y sin clases.

En realidad es broma (menos el último punto). Lo que en realidad me gustaría por mi cumpleaños (momento emotivo) es poder hacer una fiesta con todos y todas mis amigos y amigas, los que están lejos y los que están cerca como si la economía, la distancia y los problemas no existiesen. Como si en vez de 30 cumpliese 20.

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