La bondad de los desconocidos

Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos 

(Blanche, “Un tranvía llamado deseo”)

Mañana es el Día del Libro o Sant Jordi en Barcelona y es tradición el regalar un libro a los señores y una rosa a las señoras, aunque vamos a pasar por esta vez de conflictos de género y del aroma machista que desprende la costumbre. Regalar libros siempre es una grandísima opción y a mi este año el obsequio me ha llegado por adelantado.

celia en la revoluciónLos y las que me conocen y los y las que alguna vez se han pasado por este blog, conocerán mi obsesión infantil desarrollada hasta el presente con Celia en la revolución, el libro que Elena Fortún dejó escrito en 1944 y cuyo manuscrito encontró su nuera muchos años después, cuando la autora ya no estaba viva. Se publicó en 1988 por la editorial Aguilar, ilustrado por Asun Balzoa y hoy en día es un objeto de coleccionista que no sólo es difícil de encontrar, sino que además se vende por unos 100 euros en el mejor de los casos. La mayor parte de los ejemplares que no se encuentran en la estantería de sus afortunados o afortunadas poseedores/as  están en las bibliotecas públicas para el uso y disfrute de los lectores que lo descubran.

Llevo intentando conseguir ese libro desde que cayó en mis manos por primera vez y se grabó a fuego en mi educación sentimental y de vez en cuando tecleo en el todopoderoso Google a ver si lo encuentro. Cuál sería mi sorpresa, cuando este domingo mientras hacía un descanso laboral (sí, el domingo ya no significa día libre ¿quién descansa hoy en día?) escribí de nuevo el título y el nombre de la autora y di con este post del blog Un libro cada día. Su autora, también entusiasta del libro, explicaba que lo tenía escaneado en PDF gracias a su hermano y quien quisiera una copia sólo tenía que pedírsela.

En un par de horas el libro estaba en mi correo electrónico y (aquí es cuando se empieza a dudar de mi salud mental) a golpe de clic volví a releer esos pasajes que en mi preadolescencia me hicieron emocionarme y hasta llorar y a disfrutar las ilustraciones de Balzoa, las trenzas de Celia recogidas alrededor de la cabeza, las expresiones castellanas de la época, la revolución narrada como casi nunca se cuenta. Tuve miedo por un momento de que el tiempo hubiese mejorado los recuerdos, de que mi veneración por el libro no fuese más que producto de su inaccesibilidad. No fue así, afortunadamente. Ahí estaba, de nuevo, como una puerta espacio-temporal a mis tardes de lectura infantil en aquella habitación de un barrio de Oviedo.

Sirva este post de profundo y sincero agradecimiento, no podía haber tenido mejor regalo de Sant Jordi.

Pues na…que les afusilaron allí…contra los acantilaos.

-¡Jesús!-Valeriana solloza ruidosamente.

-Ya no sirve de ná llorar…yo estaba escondío y lo vi too…el señor dijo “¡Viva la libertad!” y toos dispararon.
“Celia en la revolución”, Elena Fortún

2 comentarios

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2 Respuestas a “La bondad de los desconocidos

  1. Feliz San Jordi. Y ojalá te regalen el libro de verdad, así en papel.

  2. Pingback: De tocayas, libros y sintonías | Un blog de Carmen López

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