2014 o la quimera del oro

“El que consiga resistir durante el 2013, lo tendrá todo hecho en 2014”, aseguraba el otro día una amiga que le había dicho uno de esos jefes acostumbrados a leer las páginas color salmón de los periódicos y publicaciones de esas que gustan de agasajar al emprendendor. Resulta difícil creerse que la mejoría está a la vuelta de la esquina cuando cada día pasa algo nuevo que se suma a la cadena de despropósitos que empezó a agitar nuestra cotidianidad hace ya demasiado tiempo.

Que seguramente el 2013 no va a ser un camino de rosas lo tenemos claro casi todos los que no hemos nacido en cuna de oro y respaldados por una cuenta corriente de nacionalidad suiza. Pero si algo está definiendo este primer trimestre del año que vino después del falso fin del mundo es el reto. Será la crisis, que hace que todos busquemos nuevas salidas, será que siempre nos ha gustado meternos en charcos que pueden acabar siendo océanos, pero yo misma y la mayoría de los que me rodean hemos tenido que apretar fuerte la mandíbula y respirar en busca de la determinación necesaria para enfrentarnos a lo hasta el momento desconocido, bien en el plano laboral, bien en el personal, en el que haga falta. Algunos empezaron con un café en una terraza del centro de Barcelona y siguieron en un aula universitaria, proyector encendido, taquicardia y pares de ojos expectantes. Otros se planearon durante meses y comenzaron con una despedida en la estación y siguieron en un nuevo país con todas las energías que dan la aventura y las oportunidades que se pronuncian en otro idioma. Y otros que empezaron sin buscarlo pero sin rechazarlo y que ahora se gestan creciendo día a día ganándole casillas al calendario que pronto empezará a contar restando.

Proyectos que como siempre tienen su reverso pero que siempre se miran desde la perspectiva de la alegría, porque tampoco nos queda otra que apretar dientes, puños y lo que sea para tirar hacia adelante aunque no tengamos ni idea del tamaño de las piedras que nos vamos a encontrar en el camino. El resultado será el que sea y, por si acaso, siempre podremos echarle la culpa al Boogie.

2 comentarios

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2 Respuestas a “2014 o la quimera del oro

  1. Pingback: en letra minúscula » Resistir… ¿y luego qué?

  2. Últímamente no hago más que oir la palabra “resistir” en relación con la crisis y en ese contexto no sé muy bien qué significa, la verdad ¿No sería mejor atacar? Pacíficamente, se entiende, pero lo que hace falta es cambiar cosas no quedarse parados dejándose azotar por el viento, tampoco me convence el “sálvese quien pueda”, ni me parece justo.

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