Todo va bien

Como todos los que me rodean ya saben y usted, amigable lector, está a punto de descubrir, el pasado miércoles me convertí, por fin, en un miembro de la tribu urbana más poblada de mi generación: los jóvenes en proceso de exclusión social. Ni hippies, ni punkies, ni mods, ni hostias: los jóvenes que rondamos los 30, en el paro y sobrepreparados académicamente somos los que partimos el bacalao en estos días.

Después de llegar a trabajar tras de una estupenda semana de vacaciones en NY, tierra soñada, de pronto me vi firmando unos papeles que me enviaban de una patada al ostracismo profesional y de paso, me fijaban una nueva tarea vital: buscar trabajo. Porque aunque haya iniciado los trámites para convertirme en una subsidiaria del paro más y haya gente (¡ejem!) que no se lo crea, a mi me gusta y necesito trabajar. Y no sólo para pagar un alquiler, la comida y demás cotidianidades sino para mantener la salud mental en un estado aceptable. Eso o en 4 meses acabaré viviendo sola y abandonada, sin lavarme el pelo y rodeada de 400 gatos. Con lo poco que me gustan a mi los animales, me dirá usted.

Así que ahí me he puesto a poner bonito, bonito el CV, contando las maravillas profesionales que he desempeñado hasta el momento -puestos que, por otro lado, ahora seguramente ocupen monos que escriben a máquina, tal y como está la cosa-. El primer objetivo es el sector periodístico, claro está, porque aquí servidora poco más sabe hacer que escribir y una tortilla de patata que quita el hipo (nota mental: posible negocio) pero creo que hasta el puñetero Frodo Bolsón lo tenía más fácil con el anillo de marras que un periodista en el paro hoy en día. Pero ¡Alto! porque los parados tampoco tenemos derecho al desánimo y menos los periodistas, que si fuimos tan gilipollas de escoger esta bonita profesión moribunda, ahora nos jodemos (mensaje enviado por el sistema)

Así que en esas estamos. Las opciones de estudiar otra cosa MÁS y emprender también se han contemplado, no se crean. Pero teniendo en cuenta que hacer un Máster en Periodismo hoy en día puede ser tan útil como hacerlo en la Universidad de Neveras de Nebraska y que mis cualidades empresariales son nulas (denme el imperio Inditex y en una semana estarán cerrando todos los Zaras del país por falta de liquidez), he decidido dejarlas de lado por el momento.

Si alguno de ustedes necesita una periodista rápida, lista, eficaz y profesional especializada en moda y cultura, ya lo saben: esa soy yo.

3 comentarios

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3 Respuestas a “Todo va bien

  1. 😦
    Carmen, mucho ánimo y suerte en la búsqueda! Un besín,
    Raquel

  2. carmen! si quieres te hecho una mano con el curriculum que ahora lo que se lleva son los portfolio. A ver si hablamos! un bessote!!
    gema

  3. Querétaro

    “Estaba rechazado pero aun estaba enamorado” Steve jobs

    Lo importante como dice el Santo Jobs (q.e. p.d). es que no te desenamores de tu profesión. Ya sabes Cárma, que profesión vocacional -como las madres- no hay más que una, y que al otro…ja ja.. lo encontré en la calle.
    ¿Tengo, o no tengo razón? Pues claro que la tengo ¡Joer!

    Por cierto, Cárma ¿Cómo va tu ópera prima? ¿Estás en ello, o no? Y si es no, ¿no va ya siendo hora de que te pongas a ello? Pues eso.

    Y ahora me voy antes de que me mandes.

    Besinos en los papinos

    P/D Esto de provocar desde el anonimato es la mar de prestoso

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