Danny y Sandy

Por supuesto, me gustan las casualidades. Esas cosas que pasan aparentemente sin ningún sentido y nos sorprenden, a veces para bien y a veces, con la otra cara de la moneda, para mal. Sin embargo, ese punto inesperado siempre tiene algo de emocionante, aunque sea algo tan tonto como meter la mano en el bolsillo del abrigo del otoño pasado y encontrarte un billete algo gastado. O doblar una esquina de una ciudad apenas caminada y darte de bruces con un conocido en mayor o menor grado (si es el último caso, la lejanía con la ciudad de origen aumentará el nivel de fraternidad entre ambos).

Una de las casualidades que más me gusta experimentar es estar en una ciudad que no es la mía (o al menos, no es en la que resido habitualmente) y que de pronto, me entere que hay un concierto de un grupo que me gusta. Me pasó en mi penúltima visita a Oviedo, cuando me encontré con que tocaban los suecos Suburban Kids With Biblical Names, autores de una de las canciones que más sonaron en mi entorno cada vez que yo me encargaba de la banda sonora del momento. Y me pasó, a modo de cadena casual, en mis últimas vacaciones, cuando en Estocolmo (Suecia por todos los lados en esta historia) vi que tocaban The Baseballs, ese grupo alemán que hace versiones acincuentadas de canciones actuales -¿A quién me encontraré si mi siguiente viaje es a Alemania? ¿seguirá la cadena?-. Lo mejor de todo, con perdón del grupo, fue que tocaban en el Tivoli Gröna Lund, el bonito parque de atracciones de la ciudad. Y digo bonito, porque a diferencia de los excesivos parques temáticos de nuestro país, este tenía un aire nostálgico con su tiovivo de época y sus tazas giratorias con dibujos floreados como las de una vajilla de abuela.

Así que ahí estábamos, una especie de Danny y Sandy con los tonos capilares intercambiados, viendo un concierto de unos falsos rockeros de los 50. Nuestra propia versión de Grease, pero rodeados de suecos totalmente entregados a la música. Y es que una parte del atractivo de acudir a conciertos fuera de casa es que ves cómo se comporta el público. Al contrario de lo que una pudiese creer, los suecos son cálidos y se entregan a los artistas, bailan, cantan y hacen todo aquello que se supone que se hace en los conciertos y que en Barcelona, parecemos haber olvidado. Creo que no he visto moverse menos a nadie que al público de cualquiera de los conciertos a los que he ido en la Ciudad Condal, todos ocupadísimos porque no se nos mueva ni un pelo de nuestro flequillo y no se nos descoloquen las gafas de pasta, patrocinados por Frudesa.

En cuanto al grupo, poco más que decir que son muy divertidos y que suenan muy bien. No busquen profundidad en The Baseballs, sólo un espectáculo muy currado y pensado para que los asistentes se lo pasen estupendamente durante un rato. Creo que ya nos hemos olvidado, pero de eso se trataba un concierto ¿no?

Y antes de irme, un poco de autobombo: las dos fotos que envié al concurso de Belle & Sebastian, fueron seleccionadas para aparecer en el vídeo que ha hecho el grupo para promocionar el disco. Podéis verlas a partir del minuto 14:13 aproximadamente.

2 comentarios

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2 Respuestas a “Danny y Sandy

  1. Tania

    Pues a mí que los baseballs me parecen de lo más hortera de este mundo :S…

    Yo cuando estuve en Estocolmo tuve el placer de ver a She & Him😀

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