Con sólo un beso

Muchos suspiraron ayer al ver el arrebato de pasión que le dio a Iker Casillas cuando en medio de una entrevista, borracho de euforia por haber ganado el mundial de fútbol, besó a la entrevistadora y además novia suya, Sara Carbonero. Fue muy bonito, porque lo fue, pero lo cierto es que a la periodista no le hizo ninguna gracia y por otro lado no me extraña.

No viene muy a cuento que comente esto en este blog que suele hablar de música o de moda (y claramente, Carbonero con su raya negra en los ojos no iba a entrar en esta última), pero es que ayer sentí empatía por esa periodista, que hasta ahora no había despertado en mi el más mínimo interés. El caso es que el Mundial ha sido casi más importante para ella que para su novio Iker Casillas y es que ella es mujer, además de guapa, joven y con éxito. Y eso está claro que en esta sociedad eminentemente machista como es la occidental no le iba a hacer mucha gracia a muchos, que la acusaron de distraer a Casillas cuando estaba haciendo su trabajo desde la parte trasera de la portería y demás lindezas que se han ido soltando sobre ella en este último mes.

Así que Carbonero tiene que demostrar cada día que no es sólo una cara bonita, sino que es una profesional que se merece estar en el puesto en el que está y que aunque seas mujer y tengas un novio eso no tiene que influir ni en tu trabajo ni en el suyo. Todas estas cosas no se le exigirían a un hombre, porque ¿Alguien ha cuestionado alguna vez la valía profesional de Manu Carreño, por ser joven y guapete? ¿Y de, no se, Nico Abad? Si en vez de Sara Carbonero, el que hubiese estado detrás de la portería comentando el partido hubiese sido el mejor amigo o el hermano de Casillas, nadie se habría atrevido a echarle la culpa de que el equipo hubiese perdido el partido. Porque son hombres.

Así que ahí estaba Sara Carbonero, entrevistando a Iker Casillas, como periodista y jugador de fútbol respectivamente, cuando él, emocionadísimo y lloriqueante, se salta los roles profesionales a la torera y la besa. El hecho en si no debería de tener más importancia y de hecho, es hasta aplaudible (él pasa de todo protocolo y le da un beso a su novia porque la quiere) si hubiese ocurrido con otra pareja. Pero teniendo en cuenta que ella tiene que demostrar constantemente que es una profesional ante todos esos machistas que se atreven a dudarlo sólo porque es más guapa y más joven y con más éxito que ellos y además es una mujer, ese beso fue una putada. El beso la situó de nuevo como “novia de” y no como la periodista que es, seguramente para regocijo de todos esos que la machacaban cómodamente desde su posición de macho alpha en la sociedad.

Y a ella no le hizo ninguna gracia y no me extraña.

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