El final de una década

Ahora sí que sí. El 2009 se acaba y con él una década, por si como yo, no erais conscientes de ese hecho. Y qué década, encima. Si echo la vista atrás (don’t look back in anger) puedo afirmar sin miedo a equivocarme que por el momento ha sido una de las décadas más decisivas de mi vida, la década en la que acabé el instituto y mi vida dejó de ser como había sido durante 18 años seguidos, me fui de casa y lejos, le conocí a él, a ellas y a todos y todas las demás, me mudé de casa más veces de las recomendadas para ser una persona sosegada y tranquila, hice alguna que otra locura, tomé decisiones impulsivas que salieron bien, terminé una carrera e hice con gusto un posgrado, empecé unos cuantos proyectos y escuché tanta música como mis oídos y mi tiempo me lo permitieron. También descubrí e intenté demostrar a aquellos que no lo creían que puede gustarte (incluso apasionarte) la moda sin ser un pijo descerebrado, viajé menos de lo que me gustaría pero seguramente más de lo que mi bolsillo se puede permitir y viví momentos de felicidad intensa, intensísima. Curiosamente, la década empezó con mi primer viaje con amigas y no con mis padres, a Barcelona (qué divertido) y termina con mi vida instalada en la misma ciudad, sin que nada de todo esto estuviese en un principio planeado. A ver qué puedo contar en el 2020.

De las cosas malas que ha habido y por supuesto que sí, no pienso ni hablar, porque para qué, en esta vida mejor celebrar. Y no olvidar que la década que se va ha sido la de las hermanas Olsen, los pitillos, el pintalabios rojo, los ojos ahumados, Kate Moss, las sandalias romanas, Arcade Fire, la vuelta de los Pixies, Sexo en Nueva York, los Soprano, GOSSIP GIRL y todas las series increíbles, los Black Lips y todos los grupos de garage, la vuelta de los 80, los 20, el grunge y en general todo lo anterior, los vuelos baratos, Barcelona, Berlín, Lisboa, el iPod, Facebook, los blogs, Youtube y todo Internet, H&M, la moda sueca, Naomi Klein, supergrupos indies, las cámaras Lomo, Muchachada Nui, las gafotas grandes, las guiris borrachas, las señoras locas, las Converse, Robert Smith hecho una vaca, Britney Spears con la cabeza rapada y totalmente desquiciada, Lars Von Trier, el Jaegermaister, la Vice, el Barcelonés, Central, el alisado japonés, los gatos que mueven el brazo, las Wayfarer (otra vez), los festivales de música, rajar de los festivales de música, Kiko Amat, las autofotos, Amy Winehouse, los móviles, Spike Jonze, Spotify y todas esas chorradas que hacen la vida un poco más divertida.

Y aunque la balanza, si lo miras bien, se inclina más hacia el lado del desastre (no lo he querido comentar pero esta también ha sido la década de los grandes atentados, de la crisis y de un montón de mierda más) yo la equilibro con todo lo bueno antes mencionado, mi familia, mis amigos (los de esta década y los que vienen de anteriores) y él. Mis 00 se resumen así (incoherente con mis gustos, como lo ha sido la propia época):

Feliz 2010

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1 comentario

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Una respuesta a “El final de una década

  1. Siempre es un gusto leerte….por cómo lo más cotidiano y lo más extravagante se mezlcan con acierto y porque contigo descubrir nueva música es una obligación..

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