Any fun

Lisboa es una ciudad estupenda, tan luminosa que a veces ciega y que para más inri nunca termina, porque según vas caminando vas descubriendo más y más cosas. Este es, a bote pronto, un resumen un tanto naïf de lo que retuve de los cuatro días y cinco noches que viví en la capital de Portugal, ese gran desconocido.

Hay que tener en cuenta que además y por primera vez, viajábamos con una cámara decente que hizo que nuestra visión de la ciudad se modificase en parte buscando la instantánea, el momento que además de quedar grabado en nuestras mentes lo hiciese en el disco duro del ordenador. Puede parecer banal, pero si es cierto que las realidad se modifica tras el objetivo y la manera de mirar se transforma. Algunas de las fotografías (las de él).

Y tras dejar atrás los viajes en tranvías de madera, el Barrio Alto, a la gente que canta sola por la calle sin estar loca, a los estudiantes que gritan consignas vestidos de tuno, las caipirinhas, los empedrados anti-skate, los pasteles de nata, la terraza con su mesita y su cenicero y todo ese amasijo de cosas que ya se han convertido en recuerdo: la vuelta a la realidad.

Él todavía tuvo un día de tregua antes de la sacudida mental que supone volver a la rutina, pero yo tuve que zambullirme en ella apenas 24 horas después de haber aterrizado en tierras catalanas (y haber descubierto que nuestra eficiente compañía aérea se había dejado todas las maletas del vuelo en Lisboa, incluyendo las llaves de casa y los cargadores. Debe de ser que tampoco querían volver). No fue tan dramática (la vuelta) como esperaba y de hecho las cosas difícilmente podrían haber salido mejor, pero mi mente todavía se escapa, rebelde, a paraísos vacacionales y por supuesto, imaginados.

Cómo siempre, con música todo es mejor o al menos, con buena música. Los dos días que llevo en Barcelona han tenido de banda sonora a Coconut Records, grupo del que ya hablamos por aquí anteriormente y que ha publicado un nuevo (y excelente) disco titulado Davy. Sin llegar a ser un álbum que se pueda calificar de redondo sin duda contiene algunas de las canciones que mejorarán considerablemente estados de ánimo otoñales y otros descensos de serotonina y que elevan el disco a altas categorías que hacen olvidar sus irregularidades.

Por si acaso aún queda algún incrédulo, dos de los vídeoclips del álbum, el primero de ellos firmado por Mark Gonzales y protagonizado por Chloë Sevigny. Ahí es nada.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s