La antesala del infierno

Barcelona es ahora mismo la antesala del infierno, hace un calor que se caen los pajaritos, se mueren los ancianos y traspiramos el resto cómo si acabásemos de correr un maratón. Es el verano en la ciudad, el verano del Mediterráneo húmedo y pegajoso como las guiris borrachas que se pasean por la noche de las Ramblas, que no da ni la tregua de la brisa. Summer in the city.

Cualquier cosa da calor. El ordenador da calor, mover la cuchara para comer helado da calor, pestañear da calor, quejarse da calor, pensar en el calor da calor, el propio calor da más calor aún. Todos brillamos como patrocinados por alguna marca de aceite de oliva y deliramos con playas paradisíacas (fantasear con la Barceloneta tiene más de pesadilla que de otra cosa), piscinas en terrazas con sombras y en dedicarnos al hedonismo sin matices.

Con este calor no hay estética que resista y todos parecemos más desastrados, menos perfumados, menos etéreos y más humanos, terrenales, menos perfectos y más normales. Las formas se relajan y a mi déjame en paz que tengo mucho calor. Verano en la ciudad.

1 comentario

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Una respuesta a “La antesala del infierno

  1. “El ordenador da calor, mover la cuchara para comer helado da calor, pestañear da calor, quejarse da calor, pensar en el calor da calor, el propio calor da más calor aún.”…Me encanta este párrafo. Llevo días postergando el imprimir unas fotos pendientes sólamente por el calor que dan el ordenador y la impresora.

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