Sea su propio terapeuta

Supongo que todos tenemos referentes, recuerdos, libros, música, gente y simplemente cosas que nos reconfortan, que actúan como una píldora de reconstituyente emocional y que nos ayudan en los días malos a vencer el pánico que entra al levantarse de la cama y enfrentarse a la vida.

Son tan necesarios como el aire que respiramos, al menos en nuestra acomodada sociedad occidental en la que cualquier cosa que haga que tu supuesto bienestar se tambalee supone una tragedia griega. Ayudan en los días en los que no hay más que murciélagos aleteando en el estómago, sin rastro de mariposas y el ánimo oscila entre el afán destructivo de un terrorista de Al Qaeda y el mal humor de un funcionario de hacienda cualquiera. En días como hoy, lunes.

Se perfilan como indispensables en jornadas así, en las que hay que esforzarse muy mucho para frenar las discusiones virtuales que se suceden en tu mente, para calmar la punzada agria que molesta al final del esófago, para no convertirte en la loca del día sacando la cabeza por la ventana y gritando lo más fuerte que puedas. 1,2, 3, relax. Así el olor a café recién me ha reconfortado un poco, Huxley me ha recordado que todo podría ser peor (¿o ya lo es?), he sonreído recordando alguna anécdota del sábado noche, he pensado en los buenos vinilos conseguidos el sábado en Els Encants y los bonitos pastilleros de cerámica lacada, los juegos de te estilo imperio, las muñequitas pequeñas de plástico y el monedero con cierre cruzado que pasaron ante mis ojos. Cosas banales, sin importancia, que consiguen desplazar el pensamiento a lugares del cerebro más confortables en los que no habitan el odio y la destrucción.

Sobrevivir a base de chistes malos y cortos, que son los que más me gustan y a base de perseguir el absurdo de la vida como modus operandi. Hacer textos en los que todos los párrafos, incluido el título, comiencen por S, como este. Y recuperar a Weezer como uno de los grupos de la vida, no se como llegué a olvidarles.

1 comentario

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Una respuesta a “Sea su propio terapeuta

  1. txe

    pues yo prefiero los lunes a los domingos, amarillos como plátanos.

    Pastilleros de cerámica? Ciborgs?

    Igual es lo de tomar café lo que le pone nerviosa. Yo lo dejé hace años y junto con él los ansiolíticos.

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