Murphy, olvídanos

Después de una última semana de proyecto en la que la Ley de Murphy se cumplió de manera continuada e irritante, ayer presentamos la revista. Seguramente el lector que no comparta mi día a día en la vida real no tenga ni idea de qué estoy hablando pero es fácil, sólo hay que enlazar las siguientes claves: trabajo para un posgrado de comunicación y moda + revista+maquetación+contenidos+fotos+imprenta+presentación en público.

Al tratarse de un trabajo para clase no debería haber sido demasiado costoso hacerlo, a no ser que se trate de nuestro grupo de trabajo (el mío y el de mis compañeras de proyecto) cuyo principal rasgo distintivo es que nos gusta fliparnos con cualquier cosa que hagamos. Así que claro, si en vez de las 16 hojas exigidas presentas 40 con contenidos de, casi exclusivamente, producción propia pues seguramente acabes medio tarumba y al borde del tic en el ojo derecho (en mi caso).

Pero ahora ya está entregada y como suele suceder cuando uno se vuelca en cualquier actividad, al concluir ésta te quedas un poco desinflado. Por poco tiempo, ya lo sé o al menos para mi, que soy una gran amante del tiempo libre para hacer por ejemplo, lo que me de la gana. Sin embargo, las temporadas de frenética actividad también tienen lo suyo, aunque es importante cuidar algunos factores que si fallan pueden hacer que te reviente la cabeza.

Uno de ellos es la música o al menos, repito, en mi caso (supongo que habrá gente a la que la música se la sople, pero si eres uno de ellos este blog no te va a interesar demasiado, me temo). La música que escuchas te ayuda a canalizar las emociones, ya sean las más ponzoñosas o las más iluminadas, te ayuda a calmarte o a expulsar los demonios. Probando grupos que me reanimasen mi ánimo mientras los desaprensivos de la imprenta le decían a mi pobre compañera que no podían imprimir el documento a 24 horas de la entrega, volví a Belle and Sebastian.

Pues vaya obviedad, dirán algunos.  Pues sí, pero la verdad es que no les escuchaba desde que sacaron “Dear Catastrophe Waitress” en el 2003, es decir, desde que sacaron lo último que me gustó. En 2006 lanzaron “The Life Pursuit”, que pasó por mi reproductor sin pena ni gloria y si no me equivoco han seguido sacando singles, pero les perdí la pista. Pero hubo un tiempo en que estos escoceses un tanto cursis pero tan entrañables, fueron la banda sonora de mi vida. Indiscutiblemente. Y la semana pasada Stuart volvió con esas melodías pop perfectas, invitando a entrar en ese universo delicado y de camisetas de rayas y chapas y reminiscencias a la Velvet y a Love y a un montón de grupos increíbles y la vida fue un poco más amable.

“Lazy Line Painter Jane”

“Step in to my ofice, baby”

“Get me away from here, i’m diying”

Y por cierto, además de algunas melodías pop perfectas, tienen unas portadas de discos estupendas. Y el ADN vuelve a incluir horóscopo, menos mal.

5 comentarios

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5 Respuestas a “Murphy, olvídanos

  1. chasingalmacigas

    reitero mi admiración por las fotos de la revista y el made it yourself, y el asco que me dáis como mujeres polivalentes, que en todos los rotos y descosíos quedáis bien.

    Y ya sabéis que tenéis una corresponsalía gratuita en berlín jejeje! beeeesos

  2. Cuántas mañanas de domingo he preparado yo brunchs al resol con el Tigermilk llenando el salón de casa de Linda… Algunos plenamente feliz, otros intentando evaporar demonios, ya tu sabes. Enhorabuena piticli, ahora descansa un rato! Espero la revista. Hablamos este finde y organizamos.
    mua!

  3. ¿Quién te ha dicho que ese soy yo? Y aunque pretendiese que fuera así, ¿quién te ha dicho que sea una plasmación directa de la realidad?

    Pero pongamos que sí para dar pie a la siguiente idea: siempre he pensado que es un ejercicio muy bueno exponerse a las ideas contrarias de uno. Por ejemplo, yo he escuchado durante años la COPE, además de otras emisoras muy diferentes. Escuchando a Antonio Herrero, Luís Herrero y, finalmente, a Losantos, me he obligado a mi mismo a una escucha CRÍTICA en la que a cada comentario, opinión, noticia, yo CREABA en el acto un argumento en contra. Puedo decir que ESCUCHAR LA COPE HA SIDO MARAVILLOSO para mi, un ejercicio de dialéctica hegeliana, mucho más estimulante y enriquecedor que escuchar otras emisoras que no generaban en mi la necesidad de un diálogo interior. O sí, pero con una intensidad mucho menor. Lo mismo puede aplicarse a leer el ABC.

    Con todo esto estoy dejando claro cual es mi ideología, pero también la necesidad de ser siempre crítico. Darse cuenta de que es “ideología”, al fin y al cabo. Y para ello uno ha de entrar siempre siempre a sus ideas hasta el fondo, llevarlas hasta el límite, hasta su propia contradicción, para luego volver a ellas, sí, pero desde un lugar completamente diferente.

    Hola, Friol.

  4. Menos mal que me has aclarado lo de esa “nada” final. Me estaba partiendo la cabeza descifrando qué me querías decir. Como si me estuvieras poniendo proponiendo un nivel de comunicación codificada fuera de mi alcance.

  5. txe

    joder, el If you’re feeling sinister siempre me recuerda a aquellos tiempos tan agridulces. ¿cómo era aquella, la canción más perfecta del mundo? Take me away from here i´m dying?

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