Back to Barna

Como me ha dicho Marta: “all good things come to an end”, así que volvemos a estar en Barcelona, después de seis días en Berlín. Nos lo hemos pasado genial, en resumen general.

El viaje comenzó con un retraso de 5 horas de nuestro avión, así que en vez de llegar a Alemania a las 13:00 horas llegamos a las 18:00, después de una espera bastante exasperante (como lo son casi todas), de una falta de explicaciones por parte de Easyjet casi escandalosa y una pesadez mental importante causada por el resto de los viajeros del avión, indigados como sólo podemos indignarnos en España y las horas de más en ese “no lugar” que es cualquier aeropuerto del mundo. Cosas del low cost, me imagino.

Esa fue la única parte mala de un viaje que salió redondo. Berlín es historia, eso ya os lo habrán dicho y además es una ciudad en la que la gente vive con una tranquilidad pasmosa (y envidiable), se bebe cerveza a todas horas y por la calle (¡y no pasa nada!, no hay disturbios ni residuos por todas partes como parece que podría pasar en España, según el despliegue policial de sitios como Barcelona), todo es bastante barato (menos el transporte público), hay muchos niños (y muchas ayudas, supongo) y cosas que te sorprenden todo el rato.

Entre otras cosas, me fascinaron:

-El mercadillo gigante que se monta los domingos en Mauerpark: Hay de todo y mucha gente lleva cosas que ya no quiere para venderlas. Puedes encontrar ropa, calzado, discos, libros, muebles, cosas de ferretería, rotuladores, chapas, carteles y casi cualquier cosa. En el parque de al lado se organizan teatro y títeres para niños, hay puestos de comida y se puede visitar una parte conservada del muro, donde se pintan graffitis.

-Los fotomatones de la parte del este: 4 fotos en vertical u horizontal, en blanco y negro, en papel duro y con aire retro (bueno, sin el aire, el fotomatón es del año de la tarara). Por dos euros, nosotros los encontramos en Prenzlauer berg.

-Todo el mundo habla inglés perfectamente: los niños, las señoras mayores, los jóvenes, el kioskero, el panadero…

-El cementerio judío de Prenzaluer Berg: hiedra creciendo por todos sitios, tumbas derruídas, estrellas de David y ambiente tétrico de novela de las Brönte, pero en alemán.

-El street art: hay mil paredes pintadas, no sólo con firmas sino con murales, stencils gigantes, pegatinas y demás. Vimos cosas realmente impresionantes que sin duda hacen que la ciudad se muestre viva.

-Los berlineses: son realmente amables (quizás por lo de tomar cerveza desde por la mañana), ayudan a los turistas (y no intentan timarles. Al menos no constantemente) y tienen bastante buen humor o por lo menos, poco mal humor. En ningún momento vimos ningún robo, la gente deja sus bicicletas a las puertas de las tiendas sin atar o con cadenas que en sitios como Barcelona no durarían ni un pestañeo. Esto es sólo una apreciación, supongo que como en todos los sitios pasarán cosas malas, pero si que es verdad que se estaba bastante tranquilo en ese aspecto.

Y mil cosas más que irán surgiendo cuando los recuerdos se asienten y amueblen mejor esa parte del cerebro destinada para ellos. La de los buenos.

(La foto es de Javier Menéndez)

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una respuesta a “Back to Barna

  1. qué mona te saca Mr. Menéndez nena, repetimos Berlín?? no molaría ni nada subir con Linda…
    muaks!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s