Ponte a currar (si quieres cobrar)

Si el día que me comí la sopa de sobre caducada pensé que el absurdo había colonizado la realidad  ahora lo que me temo es que Ionesco y Jardiel Poncela sean los responsables de redactar el guión de esta telenovela laboral que nos está tocando protagonizar.

La reforma laboral daría para tanto que no quiero ni empezar (y eso que a los señores del gobierno no les ha llevado mucho tiempo. El mal avanza rápido) o acabaré fabricando cócteles Molotov en la cocina de mi casa. Pero hay un punto en especial de la medida de marras que me ha dejado boquiabierta por su nivel de estupidez y de, bueno…cómo explicarlo, neofascismo. Por si alguien aún no se ha enterado, entre todas las medidas que se han aprobado dentro de esa reforma hay una que especifica que los receptores de la prestación por desempleo, es decir, los que cobramos el paro, tendremos que realizar servicios a la comunidad que, por el momento, aún no se han especificado. Traducción: “tú, parásito social que estás todo el día en tu casa chupando de la teta del Estado, vas a tener que mover el culo y currar gratis o te quitaremos los 4 duros que te ingresamos el día 10 de cada mes. Porque si no encuentras trabajo es porque no quieres, vago, más que vago, ya verás como ahora encuentras algo bien rápido. Leña al mono que es de goma, aquí las cosas solo funcionan con mano dura.”

Lo que más me ha alucinado de todo esto ha sido la sarta de comentarios ¿inocentes? de personas que veían como una buena idea la medida ya que “así los parados se sentirán realizados” “le devolverán a la sociedad parte de lo que les ha dado a ellos” ¿Perdón? Yo no le tengo que devolver nada a la sociedad, porque la prestación del desempleo que recibo es producto de todos esos años cotizados a la Seguridad Social, pagando el IRPF y los impuestos que hiciesen falta. Así que el dinero del desempleo lo recibo porque me corresponde. Si no hubiese sido así, ni el Estado ni la sociedad ni Perico el de los Palotes me habría dado ni un euro, así que menos lobos. Y segundo: no hace falta ser un asalariado para sentirse realizado en esta vida y si algún parado siente la necesidad de hacer algo por la sociedad que se apunte a la Cruz Roja, que monte una ONG o que reparta café con leche entre los vagabundos de su barrio. Pero de manera voluntaria y  a título personal. Lo que no puede hacer el Estado es obligar y coaccionar (o lo haces o te quito tu prestación) a los desempleados a hacer trabajos sociales, de manera que además el Gobierno se ahorra los sueldos de los trabajadores sociales que deberían de estar desempeñando dichas tareas. ¿Medidas para acabar con el desempleo? Me descojono.

Servicios a la comunidad para cobrar el paro, la nueva mili sin posibilidad de insumisión o alternativas. Centros de trabajo obligatorio que tanto nos escandalizamos cuando leímos que iban a instaurar en Hungría y que ahora,  a nuestra manera, tendremos que acatar aquí. Un Estado del Bienestar que se nos va a tomar por culo mientras pensamos en cómo pagaremos la factura de la luz. Una mierda con todas las letras en la que todo vale si los de siempre siguen con su nivel de vida.

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febrero 14, 2012 · 1:00 pm

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