Es viernes y si tuviera la suerte de estar en Gijón hoy (qué raro que yo diga eso con lo que suelo renegar. Pura pose) no me perdería por nada del mundo la 47 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, eso seguro. Tengo buenos recuerdos ligados al festival (cuánto tiempo ya), a Gijón y a mucha de la gente que seguro que andará por allí. Me entra la morriña y me pongo insoportable.
Pero aparte de mis razones sentimentales que a pocos más importan que a mi misma iría al festi por varias razones de peso y que os pueden servir a los demás:
-La canción que hace de banda sonora del anuncio del festival es de Chiquita y Chatarra. Mejor gusto no se puede tener, por dios.
-Estrenan la última peli de Faith Akin, Soul Kitchen, además de hacer una restrospectiva de su obra. Akin es el responsable de una de mis películas preferidas (de esas que te dejan k.o, de las que aunque no lo sepas después de verlas no vuelves a ser la misma), Contra la pared y me encantaría verlas todas. No dejéis de ir.
-El ciclo de cine inglés This is England.
-Gijón, los conciertos que se celebrarán con motivo del festival (Lemonheads, Mendetz y más), los fiestones que os podéis pegar. Es Asturias, no lo olvidéis: otra cosa no, pero fiesta la que queráis.
(Está en alemán, pero para hacerlos una idea, vale)
Y para los que no esteis o vayais a estar en Gijón, el último vídeo dde Beck, con Charlotte Gaingsbourg. A mi me ha gustado mucho, pero es Beck, cómo no.
El otro día hablaba con mi amiga A. de que aunque el mundo (o mundillo) de la moda sea bastante -por no decir mucho- odioso, frívolo, competitivo, cruel, mezquino, difícil, falso y esté lleno de gente que reúne todas esas características y las multiplica, también acoge a personas que son capaces de hacer cosas tan preciosas y únicas que consiguen ponerte la piel de la gallina al primer golpe de vista.
Hay gente que consigue valerse de la moda y hacer arte aunque ella (la moda) no lo sea por definición. Cada día veo fotografías, vídeos, montajes o desfiles que me dejan boquiabierta y por todo ello merece la pena aguantar la mitad de la basura que se genera en torno al sector (lo mismo que en otros). Toda esta mermelada mental viene a que mañana llega a Barcelona Scott Schuman, autor de The Sartorialist, uno de los blogs de streetstyle más importante del mundo si no el más. Tiene más de 100 mil visitas al día y se ha convertido en uno de los personajes más influyentes del mundo de la moda. Además del interés que tiene por los estilismos que retrata, Shuman es buen fotógrafo (capta las personalidades, sus fotos transmiten una especie de optimismo) y su blog consigue atraer y después, enganchar. Penguin acaba de editar su primer libro que ya está agotado en la página de la editorial y en Amazon. Aquí podéis ver una muestra:
Y dejando de lado el mundo de la moda (o no tanto) hoy por la mañana me he enterado de que Wes Anderson, uno de mis directores de cine preferidos (The Royal Tenembaums, Rushmore Academy, Viaje a Darjeeling) estrenará próximamente una película de animación basada en un relato de Roald Dahl, que casualmente es uno de mis escritores de ayer, hoy y siempre ¿Podía pedir más? Sí, un trailer que mola tanto como este:
Y siguiendo con directores que nos gustan y sus trailers y enlazando con la capacidad de hacer cosas preciosas capaces de poner la piel de gallina de la que hablábamos antes, la última peli de Spike Jonze que por lo visto parece que va a ser el bombazo de la temporada (Opening Ceremony ha hecho una colección basada en la peli. Atención a los disfraces y cuanto molan). Seguro que el trailer ya lo habéis visto 80 mil veces:
Bueno ayer lo anunciaron y ya me ha entrado el nervio ese que me da en el estómago cuando me emociono mucho: Pixies actuarán en la próxima edición del Primavera Sound de Barcelona. Y yo, que he visto a Frank Black y a Kim Deal pero por separado, me he propuesto que esta vez sí, les veré.
En el ¿2004? actuaron en Madrid en el FestiMad y yo me los perdí. Y luego actuaron en no se dónde y me los perdí también. Así que ahora, antes de que se vuelvan a enfadar, antes de que dejen de necesitar dinero y por lo tanto de fingir que estamos en el noventaytantos y que son un grupo, antes de que algún problema cardiovascular fruto de tanta comida basura acabe con alguno de ellos, antes de que la burbuja festivalera explote y de hacer un festival en cada terruño de España ya no se haga ninguno, ANTES: tengo pensado ir a verles. Y fliparlo como sólo puede fliparlo una en un concierto de un grupo que le gusta tantísimo.
Y no tengo nada más que decir al respecto. Buen fin de semana.
Es lunes, el frío ha llegado a la ciudad y mi cabeza no da para mucho más que para retener algunos impactos audiovisuales que se me han quedado grabados en el cajón cerebral donde se amontonan ese tipo de cosas. Pronto volveré con más letras que imágenes pero hoy, de momento, esto:
(La peli no se si valdrá para algo, a la estética digo sí desde ya)
Por lo visto va a ser cierto que la mente es un lugar extraño y que hay cosas que el cerebro hace a las que no se les puede dar explicación. Supongo que la vida también nos tiene guardadas cierto tipo de sorpresas y mejor tomárselas con humor que desesperar en el intento de comprender por qué nos tiene que pasar eso a nosotros precisamente en ese momento. Al final será la ironía y la risa la que nos saque de los hoyos que nos esperan en el camino.
La ironía y la música, claro, que para eso esto es un blog de música aunque a veces se nos olvide un poco. El viernes pasaron por Barcelona uno de los últimos grupos suecos que tan de moda están últimamente (cómo todo lo sueco y no me extraña) Lacrosse, una banda de buenoschavales de esos a los que se les reconoce a la legua. Como buenos suecos son especialistas en un pop luminoso, optimista y un pelín histérico, eso también, con una cantante admiradora de las coreografías de Ian Curtis y embajadora oficial del estilo nacional en Europa.
Podréis leer una crónica más exhaustiva y constructiva del concierto próximamente en Centralzine, permaneced atentos. Y ahora, como no, llega el momento de la necrológica, un espacio que según ha ido pasando el 2009 ha ido tomando peso en este blog. Esta vez le ha tocado el turno al entrañable y enorme actor José Luis López Vázquez, que entre otros clásicos protagonizó “La cabina”, “El pisito”, “La prima Angélica”, “Peppermint Frappé” o “El verdugo”.
Hay veces que olvidas grupos que te gustaban, como olvidas el número de teléfono de un viejo amigo al que solías llamar todos los días o la combinación del candado de una maleta que hace tiempo que no usas. Sin más, vas dejando de escucharles porque en esta locura de vida moderna la avalancha de información es tal que si muestras un poco de interés cada día descubrirás 50 bandas nuevas que querrás oír, 100 libros que querrás leer, 500 películas que desearás ver y así con casi todo a lo que llamamos cultura. Imposible de asimilar.
Así que eso fue lo que me pasó con Broken Social Scene, ese grupo de Canadá integrado por mucha gente entre la que se encontraba Feist, una chica muy mona que después se hizo bastante famosa en solitario. Mi relación con el grupo fue un poco inconsciente. Me explico: era algo parecido a lo que pasa a veces cuando te preguntan cuál es tu comida preferida e inconscientemente respondes algo como “lentejas” ¿Lentejas, en serio? Quiero decir, es fácil pensar que tu plato favorito va a ser algo más sofisticado o poco común que las lentejas, pero resulta que no. Algo así como no darte cuenta de lo mucho que te gusta algo hasta que alguien te señala precisamente eso, lo mucho que te gusta. Pues con BSS fue así: no me di cuenta de que estaba enganchada a su música hasta que un día alguien me dijo: “Cómo te gusta este grupo ¿no?”. Pues sí.
Bueno, el caso está en que me olvidé de ellos. Mi época de mayor adicción fue el último año que pasé en Madrid, un tiempo en el que por motivos personales iba a menudo a un barrio de la periferia. Cuando no viajaba acompañada, escuchaba siempre BSS. Asociaciones mentales. Después vinieron otra ciudad, nuevos amigos y por lo tanto nueva música, nuevos libros, nuevo todo (otras voces, otros ámbitos) y las canciones de BSS se perdieron en toda esa maraña de información. Hasta el otro día.
Fue viendo un vídeo que el amigo Kerito hizo sobre su viaje a Nueva York. La música del clip es de BSS y al escucharla algo hizo clic en una remota parte de mi cerebro y el grupo volvió a ser una colaboración habitual de mi banda sonora diaria. (Estoy librando una ardua batalla con un resfriado terrible, así que es posible que todo este post sea una mermelada mental ininteligible. No soy yo, son los mocos).
Teniendo en cuenta que la industria de la moda ha decidido que tenemos que volver a vestirnos como Kelly Kapowski (que no os engañen: no han vuelto los 80 con las hombreras, los 90, han vuelto los 90, os lo digo yo) tampoco es tan raro que esta mañana mis dedos hayan tecleado casi de manera inconsciente “Smashing Pumpkins” en el buscador de Spotify.
Porque si total voy a tener que vestirme como cuando iba al instituto, pues una parte de mi inconsciente relacionará las mallas de flores tipo Liberty con grupos de la época. También puede ayudar que con la llegada salvaje del otoño, así sin avisar, se me ha puesto un ánimo turbio y negro como las alas de un cuervo o como las ojeras de Billy Corgan.
Así que bueno, pasaré la mañana con el “Mellon Collie and the Infinite Sadness” a todo trapo. Podría haber sido peor, mi inconsciente podría haberme hecho teclear “BackStreet Boys” o algo peor que no quiero ni pensar. Y una recomendación antes de irnos: no se pierdan la última película de Woody Allen “Wathever Works”, que es una delicia de diálogos ágiles, ingeniosos e irónicos a más no poder. Allen ha vuelto a Nueva York y lo ha hecho a lo grande. Imprescindible.
Me acabo de enterar de que se ha muerto Luis Aguilé (últimamente esto parece la sección de necrológicas, qué cosa). No es que yo fuese gran seguidora de este señor, pero es que entre su repertorio se encuentra una de las canciones que más he bailado, coreado y escuchado de mi vida, aunque no fuese él quien la interpretaba.
“La Chatunga” es un clásico de entre los clásicos. En los tiempos en los que la gente todavía grababa CDs de varios yo solía colarla en mis mezclas, pero en la versión de Dr.Explosión claro, como cualquier indie de la época que se preciase.
Es una canción divertida, fácil de recordar y que da pie a unos bailes de lo más desparramados sobre todo cuando el alcohol ya empieza a hacer estragos en el personal. Espero que esta noche alguien la pinche en homenaje al desparecido Aguilé y podamos desquitarnos como sólo la Chatunga puede hacernos hacer. Y es que La Chatunga tiene algo que me gusta, yo no se aunque lo piense qué será…
Acaba de pasar la semana de la moda de París y aunque aún no he podido ver demasiado de lo acontecido (Jacobs inspirándose en el street style de Japón para Vuitton, histrionismo de Galliano, McQueen recargado como siempre, blablabla…) sí he visto un nuevo ejemplo de la relación entre la música y la moda, esos amantes pegajosos en plan adolescente.
Esta vez a sido el señor Karl Lagerfeld (o su muñeco del guiñol, no lo tengo muy claro al oirle hablar. Cómo dice R: “Doña Rogelia ha vuelto, es Karl Lagerfeld”) el que ha decidido unir de la manita a la música y la moda invitando a Lily Allen a cantar durante el desfile de presentación de la colección de prêt-à-porter de Chanel (poco Chanel veo yo a Lily Allen). Habrá quien piense que la invitó a cantar para darle un poco de vida al desfile por que la colección era aburrida como pocas, pero yo no entraré a valorar porque ya lo han hecho con creces todos los fashionistas -cómo odio esa palabra- en Internet. Sólo dirigiré la atención del lector a las modelos que hacen de coristas de la Allen. Ni los de Muchachada Nui lo hubiesen hecho mejor.
Otro que tocaba la música y la moda (aunque más la segunda que la primera) era Irving Penn, fotógrafo conocido sobre todo por su trabajo en el campo de la fotografía de moda y que nos ha abandonado esta semana (2009 terrible). Se dice de él que reinventó la fotografía de moda y sin duda es uno de los clásicos del género, aunque también son muy destacables sus retratos, que conseguían captar de una manera poco habitual la personalidad del retratado.
Y para empezar bien el fin de semana, Yo La tengo con nuevo disco “Popular Songs”. Canela fina (o cómo se puede llegar a molar tantísimo en la vida).
Este es uno de los mejores festivales que se hacen en Barcelona y mira que se hacen unos cuantos. Yo ya me estoy haciendo la lista de los que quiero ver (aunque misteriosamente nunca consigo ir a todos). Os dejo algunos de los trailers de los documentales que se proyectarán para que elaboréis vuestras propias agendas (o los busquéis en Internet…ejem).